La pared, ¿mejor lisa o con gotelé?

liso vs gotele

Cada técnica tiene sus ventajas e inconvenientes. En función de nuestras prioridades en cuanto a la decoración del hogar y al pragmatismo de los elementos utilizados, nos podremos decantar por una técnica u otra.

 

Las paredes lisas:

En una época en la que la elegancia y la estética priman por encima de lo práctico; las paredes lisas son ese signo de distinción. Aportan sofisticación a cualquier estancia y son más versátiles. Si queremos colocar un vinilo o papel pintado, una pared lisa es nuestra aliada; pues la adhesión es considerablemente mejor.

Sin embargo para que una pared lisa luzca como se espera, debemos ser muy cautelosos en sus cuidados. A la hora de repintar debemos vigilar que no se adviertan las distintas capas de pinturas y no cometer errores.

El gran inconveniente de las paredes lisas es la dificultad en el mantenimiento, pues ante cualquier golpe o roce podemos provocar un desperfecto en la misma.

 

Gotelé:

Su principal ventaja es su precio y el hecho de que es más práctico. Una pared de gotelé requiere menos trabajo que una lisa, pues su acabado no es tan perfeccionista ni riguroso. Además, es ideal para encubrir cualquier desperfecto de la pared o para que no se aprecien los causados por los años.

Por supuesto que, con las técnicas adecuadas, una pared con gotelé puede ser igual de refinada que una lisa, pero su consecución presenta mayores dificultades y técnicas más complejas.

Las desventajas del gotelé también son extensas. Principalmente, perdemos en mutabilidad. Con el gotelé podemos despedirnos del papel para las paredes y de los vinilos y, además, jugar con las tonalidades se convierte en tarea difícil.

Por su rugosidad, es más difícil de limpiar y reduce la luminosidad de la estancia.

 

Ambas técnicas son queridas y odiadas por igual, todo depende de nuestras prioridades a la hora de pintar una estancia.